Carta a los independentistas catalanes

Capítulo 5 – LA EMANCIPACIÓN POLÍTICA

Debido a los argumentos empleados por el independentismo catalán, muchos españoles nos hemos puesto a revisar nuestra historia, algunos, hasta 8 siglos atrás (S. XIII) y hay que agradecerles ese nuevo ánimo historicista, desde Les Escaules, al lado de Figueres (Girona) yendo 6 años consecutivos a un encuentro de arte.

Sin embargo, conforme iba -e íbamos- revisitando nuestra historia con los ojos del ahora, atribuyéndonos a los demás desconocimiento, y contrariamente a lo pretendido por los independentistas, no hemos encontrado nada que no nos haya pasado a nosotros también, así, el esfuerzo en mostrar, construir o crear un hecho diferencial histórico con los demás o el resto de España, ha sido en vano o no convincente.

Conscientes de esto -que no convencían a los demás-, el independentismo ha ido mutando sus argumentos: si hace unas décadas la bandera del independentismo era la Senyera, ahora su bandera es la Estelada de origen en el S. XIX; como penúltima razón, el amparo en la Carta de los Derechos Humanos y el derecho a la autodeterminación, leída a medias, ya que Catalunya no se encuentra en situación de subyugación, dominación y explotación extranjeras [que] constituye una denegación de los derechos humanos fundamentales.

Y ya como último argumento proindependencia, la tristísima y desafortunada represión y acción policial del domingo 1/10/2017 ejecutada por chapuceras órdenes políticas, no por voluntad propia de los miembros de los cuerpos de seguridad. Es decir, el independentismo catalán razona e improvisa en caliente.

Entonces, de alguna forma estamos ante una discusión en que una de las partes va cambiando de argumentario o porque no tiene la razón que se atribuye, o porque oculta otros motivos.

Y es muy extraño que no haya ninguna voz política desde Catalunya que haga caer la atención sobre recurso de inconstitucionalidad sobre el Estatut de Maragall como origen del disgusto catalán, cuya renegociación podría ser el punto de partida a un retorno a la normalidad, y en este punto, es donde parece que nadie quiere arreglar las cosas.

CATALUNYA EN ESPAÑA

La Catalunya que tanto amáis no la habéis hecho vosotros solos, como os creéis y queréis hacernos creer.

Además ha sido favorecida por el estado central en perjuicio de otras comunidades por infraestructuras, emplazamiento de instituciones, preferencias de inversión, fiscalidad, etc.

En este punto se hace necesario, como poco, dos apuntes concretos sobre infraestructuras desfavorecidas de las que Catalunya se benefició y, claro, exceden a vuestros límites territoriales: 1) en 1998 se completó por fin la autopista A-3 que hasta entonces aún contaba con unas decenas de kilómetros aún en carretera, aquí en Valencia, ya a modo de tópico, decíamos «Para que los barcos vayan al puerto de Barcelona»; y 2) el lento, mejorable –y en mejora- eje ferroviario Valencia-Zaragoza-Bilbao de indiscutible interés estratégico y catalizador de nuestras economías. Las mejoras de ambas infraestructuras fueron continuamente pospuestas por unas razones incómodas y dolorosas de valorar.

Podemos decir, como audazmente maneja la izquierda que demanda la redistribución: vuestra riqueza, nuestra pobreza.

Y esta es la razón por la que vuestro independentismo es percibido por algunos como traición, porque vuestro beneficio debía ser también el nuestro, con nuestra resignación, la Valenciana.

¿Los independentistas Catalanes conocéis la ‘Puerta de los leridanos’ en la catedral de Valencia? Mirad aquíEs una cuestión cultural, no territorial.

¿Sabéis que en Valencia desde 1934 tenemos proyectado sacar nuestra estación principal del centro urbanístico y aún no le hemos podido hacer?

Memoria El problema de los pasos a nivel en el término municipal de Valencia por el Ingeniero Jefe Municipal Don Vicente Pichó en 1931

Con la resignación Valenciana.

EL DEBATE DE LOS SENTIMIENTOS INDEPENDENTISTAS

Todos sabemos, y algunos de primera mano, el sentimiento de superioridad que instruís, manejáis y sentís: que sois mejores que los españoles, aunque la mejor competencia es con uno mismo, pero eso es otro tema.

Sin embargo la ciencia de la psicología no habla de sentimiento de superioridad sino de complejo de superioridad.

Se vuelve revelador por un momento, tomar a Catalunya como sujeto, como individuo, para tratar de profundizar a través de esas razones que cambian.

Según leo y entiendo este complejo de superioridad se da de forma natural entre aquellos sujetos que se sienten «apartados» de los grupos sociales, por no presentar las mismas características que el resto de las personas.

Es verdad que sois distintos, pero no somos nosotros –el resto de españoles- los que os hemos excluido, habéis sido vosotros. Y en consecuencia habéis generado un rechazo en gran parte de la población que en ningún momento ha sido espontáneo, ha sido una reacción a vuestro parecer, pero no a vuestro ser.

Y además «…no presentáis las mismas características que el resto…» como también no las presentamos entre los de las demás regiones de España: el catalán es tan distinto a un extremeño como un valenciano con un vasco. Vaya obviedad.

Hoy sois vosotros los que le dais la razón a Otto Von Bismarck: «Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a si misma y todavía no lo ha conseguido».

Catalunya ha sido, es y será apreciada, pero esto se ha visto deteriorado por vuestro rechazo. Y es el momento de poner en valor la cualidad conciliadora y tolerante de los españoles que en las últimas décadas hemos tenido que desarrollar entre nosotros por las diferentes visiones sobre nuestro pasado más cercano. Este País seguramente se ha hecho en la mesa de la cocina y en la cena de nochebuena con media España sentada en un lado y la otra en el otro.

También, a diferencia de otros países, España es uno de los países que más se viaja a sí mismo.

Este discreto turismo interno y voluntario, es seguramente también lo que más fuerte nos hace como País, no la voluntad de nuestros gobernantes: hemos ido construyendo sin saberlo del todo, y uno a uno, un sentimiento de pertenencia compartido, encontrando lo común y descubriendo lo distinto. Nos gustamos, nos visitamos y nos entendemos.

Además, España sin Catalunya ya no sería España, sería otra cosa, incluso con otro nombre.

ESPAÑA O LOS ESPAÑOLES

Llegado a este punto, los catalanes independentistas tienen que saber separar en 2 sujetos distintos a los poderes del estado por un lado, y a los ciudadanos por otro, porque el siguiente punto al nº1 de las demandas independentistas (independencia) le sigue la demanda, anhelo y voluntad de construir una mejor democracia y esa demanda, anhelo y voluntad de una mejor democracia es compartida por la totalidad del resto de españoles, sean de izquierdas o de derechas más todas sus ramificaciones. Hemos alcanzado juntos la madurez democrática.

Esto nos une a todos: conquistar por primera vez, porque nunca la tuvimos, la soberanía política que empodere a los ciudadanos, y que es más importante que la soberanía territorial.

Muchos argumentáis que sólo saliendo de España podréis mejorar vuestra democracia y eso es desfallecer y desertar, dejándonos solos a millones de españoles ante una tarea que fue, es y debería ser común en el futuro.

En el seno de vuestro independentismo habitan fuerzas conservadoras y progresistas, que en el momento de crear vuestras nuevas leyes, cuando hayan renunciado al interés compartido, harán chocar como trenes sus distintas voluntades: estáis huyendo de una forma de hacer política que os perseguirá allá donde vayáis, estáis huyendo de vosotros mismos, y seguir animando a la gente a habitar en el sueño de las promesas es un delirio.

Por que vuestra esencial lucha, la de esa mejor democracia, es también nuestra lucha: no estáis solos.

Compromiso, evidencia y razón.

Escrito por Álvaro Pichó en Valencia entre el 25 de septiembre y el 6 de octubre de 2017